Acciones privadas realizadas en un patio trasero, indaga sobre las relaciones entre video y acción. El valor supuestamente insulso del acontecimiento hacen de este video un instrumento de observación de la nada, o de lo insignificante, referido a la capacidad del artista de desprenderse de nociones de destreza o habilidad. El título original de estos videos es: Todo lo que sube tiene que Bajar 1 y 2. Se comienzan a pensar a raíz de la caída de las Torres Gemelas, y surgen como metáfora del fracaso humano por escalar dentro de la lógica ascendente del “progreso”. El gesto insistente y reiterativo, casi hasta la infinitud hacen necesaria la utilización del video, del proceso de edición, pero ante todo importa el video como ventana que nos permite acceder a lo privado de un gesto que se convierte en un gesto de micro política.
Consiste en una acción realizada en el desierto del Sahara, en la cual ayudado de un megáfono (objeto transmisor y amplificador de la voz, utilizado generalmente para convocar a las personas, o pronunciar un discurso), recito un discurso poético sobre el destierro, la expulsión, la deriva, la soledad y el silencio. (Esta acción fue realizada en Argelia del sur, en los campamentos de refugiados Saharauis, del otro lado del muro de la muerte o de la vergüenza). La acción de auto destierro al confímás árido del planeta, evoca un estado de deriva y pérdida, a parte de ubicar al hombre en condiciones vulnerables en relación al olvido y al silencio, un emisor diminuto en el desierto intentando a gritos un contacto, una frecuencia que lo sintonice con un receptor que en esas condiciones solo puede existir en la utopía.
Un video basado en una acción reiterativa y absurda frente al paisaje, una acción necia y sin sentido representada en el caminar y ascender por una montaña de arena como un gesto simbólico que sintetiza de forma metafórica la búsqueda del progreso como una obstinación de las civilizaciones, el hombre que intenta ir hacia arriba en un terreno estéril e insulso, y se enfrenta al fracaso de una escalada torpe y débil donde su idea territorial se ha desvanecido, sin puntos de apoyo sólidos, frente a las condiciones del medio ambiente social que arremete implacable en contra de la vulnerabilidad de lo humano.
El caminante escalador surge como una imagen análoga a la del escarabajo pelotero, especie de coleóptero nómada que arrastra su propio excremento como único equipaje que puede garantizar la subsistencia de sus crías, la hembra deposita en el interior de la bola de excremento los huevos y los anida, las futuras larvas se alimentarán de la materia orgánica que yace en el interior de la esfera y una vez desarrollado su cuerpo, romperá el cascarón para salir a la vida exterior. La condición de vida del escarabajo pelotero me recuerda la constante movilidad del hombre actual que divaga entre si su territorio esta en el interior o en el exterior, en lo natural o lo artificial, en la máquina o en lo humano, en lo sólido o en lo virtual, etc. Si , se trata de una metáfora a la expulsión constante, a la no pertenencia en el mundo, a la mudanza que nos lleva en búsqueda de nuevos territorios, nuevas construcciones de sentido con el mundo que a cada paso, cada vez más, se hace fugitivo in atrapable y menos sólido. Al punto de llevarnos solamente lo que de él logramos sustraer, fabricando nuestra pelota como único territorio.
Ejercicios de luz, tiempo y espacio. Una manera de desalojar de narrativas para indagar en las estructuras puras de la imagen, el instrumento de edición como único aparato de captura, montaje y proyección, como espacio que delata al operario del sistema como un actor de la imagen, el proceso de edición como en relación a lo preformativo y al gesto.
Reconocer hoy el estado dimensional de las cosas, se convierte en un ejercicio de percepción variado y tendencioso, una vez el auge de los medios electrónicos y digitales nos ha propuesto un lugar paralelo, en el que las comprobaciones físico químicas disminuyen y nos encaminamos a la realidad armada por códigos binarios, impalpables y motivadores del gran acto de fe contemporáneo, creer en lo que no vemos, en la realidad sin existencia, en la naturaleza virtual de las tecnologías que nos acompañan, en palabras de Pierre Leví ….”lo virtual como un estado de realidad fantasmagórico, una forma de ser sin existencia”.
Igual que La Alicia del espejo, entramos y salimos del mundo de átomos al de los bytes y viceversa, a través de interfaces que cada vez están más cerca de lo habitual. Ya una vez Marcel Duchamp nos propuso El Gran Vidrio como puerta de acceso a la dimensión del pensamiento, entrar y salir del vidrio fue en su momento, la manera en que el arte contemporáneo se fractura y resuelve optar por la plasticidad de las ideas en un lugar de dimensiones indefinidas, el lugar del pensamiento, como cuarta dimensión.
Reconocer hoy el estado dimensional de las cosas, se convierte en un ejercicio de percepción variado y tendencioso, una vez el auge de los medios electrónicos y digitales nos ha propuesto un lugar paralelo, en el que las comprobaciones físico químicas disminuyen y nos encaminamos a la realidad armada por códigos binarios, impalpables y motivadores del gran acto de fe contemporáneo, creer en lo que no vemos, en la realidad sin existencia, en la naturaleza virtual de las tecnologías que nos acompañan, en palabras de Pierre Leví ….”lo virtual como un estado de realidad fantasmagórico, una forma de ser sin existencia”.
Igual que La Alicia del espejo, entramos y salimos del mundo de átomos al de los bytes y viceversa, a través de interfaces que cada vez están más cerca de lo habitual. Ya una vez Marcel Duchamp nos propuso El Gran Vidrio como puerta de acceso a la dimensión del pensamiento, entrar y salir del vidrio fue en su momento, la manera en que el arte contemporáneo se fractura y resuelve optar por la plasticidad de las ideas en un lugar de dimensiones indefinidas, el lugar del pensamiento, como cuarta dimensión.
Reconocer hoy el estado dimensional de las cosas, se convierte en un ejercicio de percepción variado y tendencioso, una vez el auge de los medios electrónicos y digitales nos ha propuesto un lugar paralelo, en el que las comprobaciones físico químicas disminuyen y nos encaminamos a la realidad armada por códigos binarios, impalpables y motivadores del gran acto de fe contemporáneo, creer en lo que no vemos, en la realidad sin existencia, en la naturaleza virtual de las tecnologías que nos acompañan, en palabras de Pierre Leví ….”lo virtual como un estado de realidad fantasmagórico, una forma de ser sin existencia”.
Igual que La Alicia del espejo, entramos y salimos del mundo de átomos al de los bytes y viceversa, a través de interfaces que cada vez están más cerca de lo habitual. Ya una vez Marcel Duchamp nos propuso El Gran Vidrio como puerta de acceso a la dimensión del pensamiento, entrar y salir del vidrio fue en su momento, la manera en que el arte contemporáneo se fractura y resuelve optar por la plasticidad de las ideas en un lugar de dimensiones indefinidas, el lugar del pensamiento, como cuarta dimensión.
Lanzarle una piedra al paisaje, sumergirse en el agua, mirar el cielo, dibujar en la arena, son gestos elementales pero absolutos, parece que ellos se filtraran a través del tiempo como substancias fugitivas de la civilización y vinieran a acompañarnos para hacernos hombres nuevamente; estos gestos, aunque arcaicos y puros, señalan el origen de la tecnología, el principio de todas las cosas. Acciones primitivas que nos conectan con el mundo, como puentes colgantes suspendidos de la memoria. Escribir en la arena un millón de palabras, un nombre, un poema o una arenga, es escribir simplemente la palabra OLVIDO. Escribir OLVIDO en la arena a orillas del río Magdalena es tocar una herida, desenterrarla para llevarla a cuestas es un intento solitario de escabullírsele a la amnesia.”
Video poema referido al estado de soledad representado en la pérdida de contacto del astronauta norteamericano Mike Collins durante el alunizaje, este como una metáfora de la soledad y el desamparo del hombre contemporáneo debe orbitar en torno a la Luna mientras sus dos compañeros de exploración pisan la superficie lunar, en su viaje en torno a la órbita lunar, pierde contacto con la tierra y con sus compañeros, declarándose en tiempo de una hora y media como el hombre más solo y perdido del universo, este estado único fue convertido por él como su propia hazaña.
DANUBIO AZUL”, consiste en una composición audiovisual en la cual el conocido vals, motiva un montaje de imágenes tomadas de televisión e internet, estas imágenes compuestas por antenas receptoras de señal, radares, sondas de rastreo espacial, satélites, misiles de vigilancia, páneles de monitoreo aéreo, etc, danzan al ritmo de la melodía del vals, a lo largo del video el aparato tecnológico nos envuelve en una experiencia de éxtasis acumulativo y en creccendo, hasta lograr un límite en donde la euforia de su propio vuelo, a la manera del mito de Ícaro y Dédalo nos lanzan al fracaso y la ruina. El exceso de vigilancia y transmisión de información hacen de nuestro espacio aéreo una especie de cacofonía, un vals de melodías confusas y entramados de interferencias como nudos trágicos que nos ponen de cara con el vacío y la nada, emergencia en el cielo,¿ un cielo sin límite?, ¿Sin fronteras?, Danubio azul es un lugar de choque, resistencia y territorialización, un espacio con dueños y piratas.
El hombre actual y su relación con el mundo, un mundo en el que cada vez se desdibuja más el limite entre lo natural y lo artificial, un mundo en el que establecemos practicas simultaneas con los átomos y los bytes, con lo análogo y lo digital, con la tecnología y lo orgánico.
Una acción arcaica como lanzarse al agua puede ser la demostración de una fuga de gestos primitivos a través de la civilización, gestos que nos recuerdan los vínculos con la naturaleza, lazos que al romperse nos convierten en la figura mitológica de la humanidad petrificada.
Tres registros en distintos tiempos pero desde el mismo punto de vista al cielo, la secuencia de las tres imágenes van progresivamente sofisticando la relación entre el hombre y la tecnología, a su vez van haciendo de su impacto un terreno de riesgos y haciendo del hombre un ser cada vez más frágil y vulnerable.”
"AMARGO COMO LA VIDA" expone de manera crítica y poética,el estado de vida del pueblo Saharaui en los Campamentos de Refugiados en Argelia. Opazo ha venido difundiendo con su trabajo la causa de la lucha Saharaui, una sociedad que lleva más de 35 años reclamando desde el exilio su territorio, el Sahara Occidental, invadido por Marruecos.Una república que exige el derecho a vivir en su tierra y pide a la ONU un mayor compromiso y atención a esta causa. Ningún organismo hasta ahora,ha logrado una verdadera presión internacional al gobierno de Marruecos que invade, discrimina y tortura al resto de Saharauis que aún viven en lo que ellos llaman el Territorio Ocupado. Mario Opazo visitó los Campamentos de Refugiados en el mes de junio de 2008, y desde su retorno a América Latina a venido difundiendo la situación de los Saharauis, este documental es uno de los medios por los cuales se intenta expandir la causa de la RASD.
Documental que reúne las memorias del Laboratorio de Pensamiento Creativo coordinado por Mario Opazo en la región Orinoquía. Laboratorio en el que participaron más de 20 artistas del Meta, pensando las posibles relaciones entre su trabajo y conceptos de memoria y territorio. Se trata de la primera parte de un trabajo colectivo en el que se entreteje un producto audiovisual contando con los relatos y la producción de cada uno de los participantes en el Laboratorio Se trata de un espacio de experimentación, diálogo y fundamentación en torno a problemas y metodologías creativas adoptando medios audiovisuales, fotográficos, mediáticos (que se despliegan en el tiempo) y el cuerpo. Un espacio donde se fustigan algunas premisas en torno al hacer artístico y su vínculo a las nuevas tecnologías y a lo preformativo. Un laboratorio que sospechó una periferia del arte, un lindero con la cultura que propuso una exaltación de la conducta creativa más que un obstinación por las destrezas disciplinares.
Después de “Perder es Ganar un Poco” de 2003 donde los proyectos de vida de la gente pasaron del fracaso al éxito gracias a las bondades del video, en “Sin Equipaje” de Mario Opazo, producido por SI DIOS QUIERE PRODUCCIONES con el apoyo de Black María Escuela de Cine, los sueños se hacen realidad. Un “video ensayo” que desdibuja el límite entre lo documental y la ficción, ubicándonos en un terreno de vértigo donde, estar despierto o dormido, dentro o fuera de la pantalla son la misma cosa, donde ser de aquí o de allá no importa y sobre todo donde los sueños de unos son la realidad de otros. Viajamos de un lado a otro, cambiamos de casa, de roles, de vecinos, de trabajo, y así, como en un tren infinito vamos enganchando carros tras carros, armando, ensamblando lo que somos. Los sueños podrían ser reales y la realidad un sueño, se trata de una coartada entre ficción y documental. La situación del hombre actual, que deambula entre dimensiones con fronteras difusas, que se desplaza desarraigado entre “realidades” blandas, propuestas por el paisaje, la ciudad los medios, la tecnología, etc.
Un proyecto realizado en video digital. Formatos en Digital 8 y mini DV., con una duración aproximada de 60 min. de estructura gramatical hibrida, armando a partir de cruces entre lenguajes audiovisuales tradicionales, documental y argumental, traídos del cine y la televisión y otros no ortodoxos, propios del video arte, el video experimental, el video clip y la propaganda comercial. En si mismo el proyecto contiene cuestionamientos y evidencias frente a la producción audio visual experimental contemporánea, dejando ver la relación constructiva múltiple que el realizador actual asume en las distintas fases de realización: mirada, registro, captura edición y proyección. El proyecto se encamina hacia tres direcciones conceptúales convergentes obligadas a entrelazarse y separarse reiteradamente armando una trama o tejido que se hace posible gracias a un lugar común, representado por el contexto, escenario o ámbito de donde surgen los temas y el material de investigación, creación; la escuela de artes plásticas de la universidad nacional de Colombia.
Los proyectos fallidos, errores, carencias, en fin todo aquello que ha generado esperanzas y deseos, no solo es la vida de los personajes de perder es ganar un poco, también es la nuestra. Seis historias de distintos individuos, capítulos, historias, donde fútbol, danza, música, política, el amor, la familia entre otros, conforman lugares comunes donde encontramos angustias, esperanzas, sueños deseos, en fin nuestra misma existencia. La realidad penetra en el terreno de lo imaginario, de lo fantastico, sin alterar el contenido ni el manejo visual, desde alli se puede decir que posee una atmosfera facticia, es decir un lugar donde las biografias se vuelven novelas y la ficcion se vuelve cronica. Es motivada en el momento en que su realizador se encuentra de viaje por los mares de la patagonia, y es sacudido -según el- por el paisaje Austral : “ el paisaje del fin del mundo es juez duro, nos interroga sobre lo que hemos hecho y dejado de hacer, sobre nuestro tiempo y el de los demas, alli donde el frio y la soledad se ven, se pasa revista a la vida, se nos llama a indagatoria , es asi comop nuestra imagen Personas que relatan frente a la cámara sus mas queridos proyectos fallidos.
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